SURYANAMASKAR
Hostiberi | 17-04-2018 | Visitas: 251

SURYANAMASKAR

ACCIÓN, RESPIRACIÓN, ATENCIÓN, DEVOCIÓN

El Suryanamaskar es una de las prácticas más conocidas y extendidas del Hatha Yoga en occidente, doce asanas enlazadas entre sí de forma dinámica acompañadas de una respiración fluida. Pero ¿qué sabemos de su origen? ¿Por qué hay varias formas de Suryanamaskar? ¿Se puede aportar algo más a esta “milenaria” práctica? A lo largo de este artículo iremos reflexionando sobre estas cuestiones.


 

 

Orígenes no documentados

Cuando nos preguntamos sobre el origen del Suryanamaskar se abren varios caminos por los que debemos transitar en busca de respuestas.

Existen referencias a salutaciones al sol en los vedas, realizados por la mañana para honrar el sol. Según Ganesh Mohan, erudito de los Vedas y el Yoga y profesor en Chennai, esta práctica consta de la recitación de 132 pasajes védicos. Después de cada pasaje el practicante realiza una postración completa tendiendo su cuerpo en el suelo boca abajo en la dirección del sol en una expresión de devoción.

Otros Maestros como Swami Vishnudevananda declaran que “en los tiempos antiguos este ejercicio constituía una rutina diaria en las prácticas espirituales”, sin embargo no encontramos textos antiguos de Hatha Yoga que la describan. De hecho ni el Hatha Yoga Pradipika ni el Gheramda Samitha hablan de ella.

La primera referencia escrita sobre el Suryanamaskar la vemos en el Sritattvanidhi, tratado del s.XIX atribuido al Maharaja de Mysore, Krishnaraja Wodeyar III. En él se habla de los ejercicios Danda,  ejercicios ginmásticos practicados por los luchadores Indios donde se realizan las doce posturas de forma dinámica. Parece que estos ejercicios influyeron a Sri Tiruvanamalay Krishamacharya,  considerado el padre del Hatha Yoga actual, maestro de BKS Iyengar y de PatabhiJois, dando lugar al Suryanamaskar que hoy conocemos.

 

Varias formas de Suryanamaskar

 

Bajo el mismo nombre encontramos diferentes versiones del Suryanamaskar aunque todas ellas comparten una estructura: un camino de ida y vuelta a través de una serie de asanas hasta la postura central o cénit que regresa por el mismo camino. Los más conocidos son el Suryanamaskar clásico o de Rishikesh o los propuestos en Asthanga Suryanamaskar A y Suryanamaskar B. No obstante no son los únicos ya que estas formas clásicas están en continua evolución. Su llegada a occidente ha permitido que se perfeccionen los movimientos, que se amplíen o se adapten a las características de las personas que lo practican. Desde la Escuela de Yoga Integral Mahashakti queremos compartir  el resultado de diversas investigaciones con el Suryanamaskar, a través  de las cuales hemos querido marcar el carácter devocional que esta práctica tiene desde sus orígenes dando lugar a lo que hoy llamamos Suryanamaskar Mahashakti.

 

Los cuatro puntos de trabajo con el Suryanamaskar

 

Desde el Yoga Integral entendemos que el Suryanamaskar precisa de cuatro puntos de trabajo: acción, respiración, atención y devoción. Todos ellos deben ser abordados con precisión y profundidad. La precisión y profundidad que requiere cualquier práctica Yóguica.

 

A nivel físico prepara el cuerpo para el asana, calentando la musculatura, movilizando de forma dinámica las articulaciones, aumenta los latidos del corazón, siendo la parte más aeróbica de la clase y es un estiramiento balístico que devuelve la longitud normal  a los músculos acortados después del sueño. Pero no nos quedamos aquí, ya que en la práctica del Hatha Yoga el cuerpo está al servicio del Yoga, del Yoga con mayúsculas, al servicio de la conexión con lo trascendente. Introduciendo ligeras variaciones podemos ayudar a potenciar la conexión. Extensión en Uttanasana, elevar los brazos en Virabhadrasana o subir y bajar los brazos por el centro del pecho en Namaskar mudra nos facilitarán la apertura del pecho y la conexión con nuestro corazón fomentando la parte devocional del ejercicio.

 

La respiración en el Suryanamaskar debe ser fluida, buscando que encaje perfectamente con el movimiento, inspirando en las aperturas, exhalando en las posiciones de cierre. A nuestro modo de ver debemos evitar las retenciones ya que éstas limitan la experiencia de fluidez.Respirando así iremos experimentando progresivamente una integración entre la parte física y la pránica, entre nuestro cuerpo y nuestras emociones.

 

Una vez que conocemos los movimientos y que tenemos integrada la respiración podemos ir más allá. ¿Por qué quedarnos con la atención sujeta en el cuerpo o en la respiración? Esto sería  como quedarse mirando una casa cuando ya está construida en vez de empezar a habitar en ella. Cuando nuestro Suryanamaskar es preciso y la respiración cubre todo el movimiento con naturalidad y sin esfuerzo podemos pasar a un nivel superior de práctica. Aquí permitimos que el cuerpo y la respiración funcionen “solos”, mientras, nuestra posición como observadores nos posibilita meditar en plena acción llevándonos a una extraordinaria experiencia.

 

Bajar el cielo a la tierra, este es el ideal de todos los Yogas. La práctica del Suryanamaskar, en su nivel más alto, está inspirada en este ideal. Para ello a cada una de las fases y movimientos del ejercicio le aplicamos una intensa fuerza aspiracional, despertando una emoción superior que nos embarga en un delicioso  éxtasis donde el cielo es bajado a la tierra a través de los movimientos de extensión y flexión, siendo nuestro corazón el intermediario de este extraordinario encuentro.

 

Conclusiones

 

Dominar la parte física y movimientos, integrar la respiración, manejarnos con la atención y cultivar la devoción proporcionan una experiencia del Suryanamaskar profunda e íntima.

Después de lo expuesto anteriormente podemos llegar a la conclusión de que el Suryanamaskar es una práctica Yóguica de primer orden y no un mero ejercicio gimnástico, es un medio que nos puede facilitar el encuentro con la Fuerza Viva  que mora en nuestro corazón, el Chaita Purhusa. Un corazón que al abrirse es alcanzado e inspirado en un ideal que le lleva más allá de sí, el ideal de todos los Yogas, una certeza de que el “cielo” se instalará inevitablemente en la tierra y en el interior de todas las mujeres y hombres que lo habitamos.

 

Artículo publicado por la revista Yoga Journal y escrito por Mataji Devi , Formadora de Hatha Yoga de la Escuela de Yoga Mahashakti.