Meditar para encontrarse con la mejor versión de uno mismo
Hostiberi | 06-04-2018 | Visitas: 679

 

 

La paz es el primer objetivo de la meditación. No obstante he observado que con frecuencia bastantes personas que se inician en esta práctica, sostienen la idea limitante de que la paz se alcanza cuando uno logra vaciar su mente. Esta idea lleva a que algunos descarten la posibilidad de meditar y que otros al intentar vaciar su mente se frustren injustamente abandonando la meditación tempranamente por falta de una orientación adecuada que les facilite entender toda la potencialidad que les podría aportar.


 

Es poco realista considerar que la actividad mental sedisipe en el momento en el que nos sentamos y cerramos los ojos como por arte de magia, sin que se haya entrenado y alcanzado un cierto auto-dominio relacionado con los estímulos externos y las impresiones internas. De hecho lo más probable es que, al promover la quietud nos resulte más evidente el ritmo frenético en el que vivimos y la falta de habilidades para relacionarnos con nuestros contenidos internos. En mi opinión darse cuenta de esto es un gran paso, al fin y al cabo si uno quiere utilizar la práctica meditativa para entrar en insconsciencia y dejar de pensar puede hacerlo, pero de esta manera quedarán inafectadas las raíces del sufrimiento estando abocados a suministrarnos cada vez una mayor dosis de meditación anestesiante.

 

Sé que  hay personas que no consideran la posibilidad de modificar las estructuras de su personalidad, y por supuesto cada uno ha de elegir como quiere vivir, sin embargo a través de la meditación cuando el trabajo es sólido se pueden desmontar grandes andamiajes sobre los que están cimentados la insatisfacción y otros males psicológicos que nos acosan.

 

A mi modo de ver para alcanzar tales proezas, incluida la de la paz, es necesario un entrenamiento progresivo que contemple nuestros recursos, fase de desarrollo personal y motivaciones. Inevitablemente el primer fundamento está relacionado con la conquista de la capacidad de atención, y no con la vacuidad de la mente que es una consecuencia de un entrenamiento exhaustivo o una gracia momentánea.

 

Vivimos rodeados de estímulos y nuestra mente tiene la misión de relacionarse con ellos y organizarlos, no parece que sea un problema que cumpla su misión. Así que puede ser muy recomendable para las personas que estén interesadas en la meditación,que consideren como un objetivo alcanzable y deseable que la práctica meditativa les acerque a la mejor versión de sí mismos en el día a día.